La administración de Estados Unidos ha calificado la actual situación en Cuba como una crisis económica de proporciones históricas, advirtiendo que el país caribeño se enfrenta a cambios estructurales drásticos. El informe destaca una combinación de escasez de suministros básicos, apagones prolongados y una inflación galopante que está empujando a la población a una situación límite.
Un escenario crítico
Según el análisis de las autoridades estadounidenses, la economía cubana atraviesa su peor momento en décadas, superando incluso las dificultades del "Período Especial". La falta de divisas ha paralizado la importación de alimentos y combustibles, lo que ha derivado en una crisis humanitaria que se refleja en un flujo migratorio sin precedentes hacia el norte. El gobierno de EE. UU. señala que las medidas de reforma interna aplicadas hasta ahora no han logrado frenar el deterioro.
Factores externos e internos
El reporte subraya que, si bien el embargo sigue siendo un punto de fricción política, la gestión ineficiente de las empresas estatales y la lentitud en la apertura al sector privado han sido determinantes en el colapso actual. Washington observa con preocupación cómo la inestabilidad en la isla podría forzar cambios políticos o sociales imprevistos en el corto plazo, mientras la infraestructura energética nacional se encuentra al borde del fallo total.
Implicaciones regionales
La situación en Cuba no solo afecta a sus ciudadanos, sino que tiene un impacto directo en la seguridad regional debido a la presión migratoria en las fronteras de EE. UU. y países vecinos. Analistas internacionales sugieren que el país se encuentra en un punto de inflexión donde la asistencia externa o una transformación profunda del modelo económico serán inevitables para evitar un escenario de caos social mayor.
Fuente: EFE
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