El ingeniero José María De Viana advirtió que la estatal Corpoelec presenta la facturación más baja de América Latina, al percibir apenas 80 millones de dólares anuales.
Durante su participación en el foro organizado por el Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE Libertad), titulado “Un nuevo marco regulatorio de los servicios públicos en Venezuela: Ideas para su Recuperación”, el especialista contrastó esta cifra con los ingresos del sector eléctrico en países vecinos: mientras Colombia factura 15.000 millones de dólares al año, Chile alcanza los 11.800 millones y Perú los 9.600 millones.
De Viana, expresidente de Hidrocapital y docente universitario, enfatizó que esta disparidad es consecuencia directa del modelo monopólico estatal y la política de subsidios aplicada en el país.
El experto, quien también integra la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, explicó que Venezuela atraviesa una paradoja crítica al poseer una gran abundancia de recursos energéticos —hídricos, fósiles, solares y eólicos— y, sin embargo, padecer racionamientos que oscilan entre 6 y 8 horas diarias en el interior del territorio.
Para De Viana, la destrucción progresiva del sistema comenzó en 2007 con la estatización y centralización del servicio, lo cual desmanteló el modelo previo de cooperación entre cinco empresas estatales y seis privadas. A esto se suma el problema de la falta de combustible para las plantas térmicas, agravando la crisis metalmecánica de las instalaciones.
Según el ingeniero, «la paradoja es terrible porque las condiciones del servicio eléctrico en un país abundante en energía son poco comprensibles para cualquiera que entienda el problema en el resto del mundo».
Ante este escenario, De Viana propone como única solución la apertura del sector a la participación privada y la creación de un sistema de mercado abierto, similar a los modelos exitosos de la región. Citó el caso de Perú, donde operan más de 80 empresas de generación, 21 de transmisión y 23 de distribución, ofreciendo un servicio competitivo.
El ingeniero concluyó que la transformación del modelo debe incluir la conformación de equipos gerenciales y técnicos de alto nivel, permitiendo que el sistema deje de ser una carga y se convierta en un motor de valor económico. «La única vía de recuperar nuestro servicio público es abrirlo en un sistema ordenado a la participación del sector privado para que se puedan convertir los servicios, que hoy son una ruina, en centros de generación de valor económico», afirmó el especialista.
Fuente: Banca y Negocios.
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