Un educador jubilado identificado como Alexi Quevedo Graterol, de 69 años, perdió la vida el pasado jueves 21 de mayo tras permanecer varios días bajo atención médica intensiva en el Hospital Universitario Dr. Miguel Oráa de Guanare. La víctima había sido internada en la Unidad de Cuidados Intensivos debido a las severas lesiones sufridas durante una violenta golpiza ocurrida la noche del 10 de mayo en una residencia situada en la calle principal del sector El Chorrito, en Biscucuy, municipio Sucre del estado Portuguesa.
Según el reporte oficial de las autoridades, el ataque fue ejecutado por una mujer de 34 años y un adolescente de 17 años, ambos parientes del docente, quienes arribaron al lugar para sostener una discusión por motivos personales que derivó en la agresión física. El diagnóstico médico forense detalló que Alexi Quevedo Graterol presentó un traumatismo craneoencefálico, contusiones hemorrágicas fronto-temporales, fractura desplazada de arco cigomático, además de hematomas periorbitarios y en el maxilar izquierdo, lesiones que finalmente le arrebataron la vida tras casi dos semanas de agonía.
En el mismo evento, una mujer de 63 años, identificada como María del Carmen Graterol Andrade, también sufrió lesiones de diversa consideración. Tras el inicio de las indagaciones, funcionarios de la Coordinación de Investigaciones de Delitos Contra las Personas del Cicpc, Delegación Municipal Guanare, lograron la captura de Elizabeth Carolina Fernández Quevedo, de 34 años, quien permanece bajo la jurisdicción de la Fiscalía Primera del Ministerio Público.
Por su parte, el adolescente involucrado en el hecho continúa siendo buscado activamente por los cuerpos de seguridad, quienes mantienen desplegadas las labores de captura para ponerlo a disposición de la justicia.
Importancia de la resolución pacífica de conflictos intrafamiliares
Este trágico suceso es de enorme importancia para toda la audiencia, ya que subraya la devastadora consecuencia de la violencia doméstica cuando los conflictos personales escalan hasta niveles de agresividad física extrema. La pérdida de un educador, figura de respeto en cualquier comunidad, a manos de sus propios allegados, pone de relieve la necesidad urgente de fortalecer la cultura de paz dentro del núcleo familiar.
La importancia de este caso para la colectividad radica en el llamado a la tolerancia y al uso de vías de mediación ante cualquier discrepancia familiar, recordando que el ejercicio de la violencia física no solo destruye vidas y familias, sino que deja una marca indeleble de dolor y desolación en la sociedad, exigiendo una respuesta contundente por parte de los organismos de justicia para garantizar el cumplimiento de las leyes frente a actos de tal brutalidad.
Fuente: 2001online.
#Sucesos #Portuguesa #Biscucuy #Cicpc #Justicia #ViolenciaFamiliar #Noticias #Actualidad
